Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2006-02-23
...La propaganda de Washington con el eco de su Oficina de Intereses en La Habana repite una y otra vez que los periodistas cubanos no criticamos ni nuestro socialismo ni a nuestro Gobierno. Se adentran en un tema donde tienen techo de fino cristal. Durante los últimos 100 años, por ejemplo, nunca los más importantes órganos de la prensa, la radio o televisión de ese país han cuestionado al sistema capitalista allí imperante...
Así comienza un artículo escrito por el “periodista” cubano Nicanor León Cotayo, publicado en el periódico oficialista Granma. Imagino deba ser una persona de extrema confianza, combativo, militante, etc. No todo el mundo posee el privilegio de escribir para ese periódico, ¿escribir? Los cubanos recordamos el uso sanitario al que fuera destinado durante tantos años, me refiero al periódico. Comenzamos con profundas contradicciones desde el primer párrafo de su artículo. ¿Critican los periodistas cubanos? ¿Existe el socialismo en Cuba? ¿Se atreverían a criticar a “su” gobierno? ¿Se atrevería a escribir con sinceridad y responder los cuestionamientos del SINA? Creo que responder a estas preguntas afirmativamente sería material de estudio para extraterrestres. Luego, hace gala de una imaginación prodigiosa. Afirma el señor Nicanor que, “durante los últimos cien años”, la prensa, la radio o la televisión de los EU, “NUNCA”, esta palabra hay que escribirla en mayúscula, pues afirma ese señor que nunca han cuestionado al sistema capitalista. Indudablemente, nos encontramos en presencia de una persona totalmente desinformada que, haciendo uso de sus fantasías mentales, “trata” de informar o en el mejor de los casos, engaña deliberadamente a todo un pueblo, me inclino por engañar. Ignora este “periodista” todos los eventos donde se ha cuestionado al gobierno de los EU y sus presidentes, escándalos donde han participado de manera activa toda su prensa, escrita, radial y televisada. Desconoce la existencia “actual” de emisoras que atacan diariamente al gobierno de turno sin que se tomen represalias contra ellas. En el caso particular de este individuo, he llegado hasta su artículo por medio de una página de Internet llamada Conexión Cubana, es de suponer que no acudo a mi antiguo papel sanitario. ¡Esto, Señor Nicanor! Forma parte de las libertades negadas a ese pueblo que usted pretende engañar con su artículo. Yo he leído su “artículo” en una página con base en un país capitalista. ¿Podrán los cubanos leer esta réplica? Lo dudo, usted sabe perfectamente que el Internet está prohibido a la población cubana, se decomisan antenas parabólicas, se bloquean estaciones de radio y televisión extranjeras, y por último, se levanta un ridículo bosque de banderas negras para ocultar las verdades que se dicen en la pantalla del SINA. ¿Es verdad o mentira lo que le escribo?
Considero innecesario responder a cada punto por usted señalado, van cargados de la misma retórica y discurso utilizado por sus profesores y dirigentes. Es aburrida, demagógica, falsa, no convencen a nadie, y lo peor, no muestran éxitos alcanzados en cuarenta y siete años.
Le respondería a modo de síntesis toda esa diarrea derramada en su trabajo con pocas palabras. Los periodistas en EU escriben lo que les da la gana, y llegan hasta donde quieren llegar porque ese es su trabajo. Los eventos de las torres gemelas se abordaron hasta la saciedad mientras en La Habana, una Bonafini celebraba y brindaba por todos esos muertos. Irak es un tema aún explotado y vigente, ¿dónde se encontraban los periodistas cubanos durante los crímenes de Saddam Hussein? ¿Sabía usted que Cuba apoyó a Irak en la guerra contra Irán? El mismísimo Irán que ahora es amiguito de Castro, ¿lo sabía? ¿De cuál silencio habla usted sobre los cinco espías que pretenden disfrazar de corderitos o héroes? ¿Pretende que la prensa americana trabaje para Castro? Ya hay suficientes que lo hacen, pero en este país no se dedican a campañas tontas ni a marchas por el malecón en horarios de trabajo. Tienes mucha razón, en el 1959 dejamos de ser neocolonia estadounidense, pero nos convirtieron de facto en colonia rusa. ¿Las consecuencias? Si las desconoces acérquese a su padre, tal vez le cuente algo, no es muy seguro que él pueda sacarlo de sus dudas. Y para concluir porque debo marchar al trabajo, su gobierno si ha invadido a otras naciones, averigüe con los más viejos. Hasta esas tierras fueron capaces de exportar toda la miseria y calamidades que se vivían en la isla., trate de documentarse.
Por último señor Nicanor, hagamos una prueba. Yo me ubicaré en la calle St. Catherine de Montreal, es la más concurrida por los peatones. Me pararé delante de un policía y gritaré a toda voz que el primer ministro de Canadá es un idiota. Usted deberá pararse en la calle Obispo al lado de un policía palestino y gritará que Fidel es un idiota. Desde aquí le diré los resultados, el policía canadiense me ignorará, pensará que soy un drogadicto que me soné una línea bien temprano, se apartará de mi lugar porque no hay razones para tomar represalias conmigo, aplaudirá porque pensará que soy de su partido político. En fin, no me pasará “absolutamente” nada, aquí hay libertad de expresión. Le diré que le pasará a usted, tendrán que llamar una ambulancia que lo conduzca a un hospital para sacarle el zapato del trasero.
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La SINA y los periodistas cubanos.
La propaganda de Washington con el eco de su Oficina de Intereses en La Habana repite una y otra vez que los periodistas cubanos no criticamos ni nuestro socialismo ni a nuestro Gobierno. Se adentran en un tema donde tienen techo de fino cristal. Durante los últimos 100 años, por ejemplo, nunca los más importantes órganos de la prensa, la radio o televisión de ese país han cuestionado al sistema capitalista allí imperante.
Y es que al trabajo periodístico en Estados Unidos le permiten moverse sobre las ramas y abordar hechos aislados y anecdóticos, pero no lo autorizan a llegar hasta la raíz de lo que acontece.
Por algo todavía no afloran las contradicciones que dejan entrever posibles conspiraciones internas en los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington, donde murieron varios miles de personas.
Esa gran prensa aún no define como causa esencial de la guerra contra Iraq el servir a los intereses de las transnacionales petroleras y del complejo militar industrial de Estados Unidos, así como a sus planes hegemónicos en el Oriente Medio.
¿Por qué el generalizado silencio en esos mismos predios respecto a los Cinco cubanos que fueron condenados allí a largas condenas de prisión por combatir el terrorismo?
Otras muchas preguntas y respuestas podrían abarcar libros.
Pero la propaganda de la SINA se atreve a imputar a los periodistas cubanos que no muestran la realidad de su país, que no critican a su sistema de vida ni a su Gobierno.
¿Qué desean que le increpen? ¿Qué desde 1959 comenzó a poner fin al status de neocolonia estadounidense impuesto a Cuba? ¿O qué ha logrado disminuir la mortalidad de niños nacidos vivos y aumentar la esperanza de vida hasta niveles iguales o superiores a los que exhiben los países más desarrollados del mundo?
Los periodistas cubanos no criticamos la desaparición del latifundismo, del analfabetismo, del dominio que ejercían aquí poderosas empresas estadounidenses, como tampoco que hayan sido erradicados la corrupción de los procesos electorales y otros males heredados de la neocolonia.
¿Debemos acaso criticar el fabuloso programa de justicia social de la Revolución que ha ido prestando cada vez más asistencia a los cubanos, o el destinado a convertir a esta nación en una de las más cultas del planeta? ¿A los relevantes logros científicos y deportivos que exhibe?
En el Congreso de Washington explotaron varios escándalos por corrupción que involucran a los jefes de las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y en el Senado, Tom Delay y Bill Frist, mientras que otros 12 o más legisladores podrían perder sus bancas por la misma causa.
Antes renunció por una turbia acción política el principal asesor del vicepresidente Richard Cheney, Lewis Libby, y se investiga por igual razón al más importante asesor de Bush, Karl Rove.
Los periodistas cubanos no tenemos que criticar hechos como esos. Resultan inconcebibles en una democracia como la aquí existente, y quizás por ello en la escala de valores de la SINA tenemos una baja calificación.
Nuestro Gobierno jamás ha invadido a otra nación, y mucho menos la ha ocupado militarmente para robarle sus recursos naturales, como sucede en Iraq, y por el contrario tiene miles de médicos salvando vidas, no arrancándolas ni mutilándolas. Tampoco, al decir de la SINA, y es verdad, lo criticamos.
Y es que los periodistas cubanos somos parte de un sistema de vida, al que con nuestros señalamientos aspiramos a mejorar cada vez más, porque no es perfecto, adolece de fallas, pero que es incomparablemente más justo que el capitalismo.
Uno de los más graves problemas que afrontan Bush y sus hombres, es que no parecen estar conscientes de lo que está sucediendo frente a sus narices, cuando su poder, al estilo de la Roma imperial, se les desmorona grano a grano entre las manos.
Aunque a sus periodistas no les permiten reconocerlo ni advertirlo.
NICANOR LEÓN COTAYO
internacionales@granma.cip.cu
viernes, febrero 24, 2006
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