martes, septiembre 27, 2005

UN PLEBISCITO DE SI O NO PARA CUBA

Acabamos de leer este escrito de Jorge Hernandez Fonseca en Peña Cubana y lo asocio a lo que "pide a gritos" una forista de Cubafar con el nick de Dulcinea desde hace muchos dias: Un plebiscito para Cuba y el derecho que tenemos todos los que vivimos en la diaspora a participar en el como cubanos TODOS que somos. No es de todos conocido como el dictador nos exige un pasaporte... para visitar nuestra tierra? No es de todos conocido que independientemente que "su" constitucion no acepta la doble ciudadania nos exige para visitar nuestra patria la inscripcion de nuestros hijos como ciudadanos cubanos para la obtencion de sus pasaportes? Es que solo tenemos deberes... en este caso pagar por todos los tramites y documentos y ningun derecho para el futuro de nuestra patria? Nos unimos a este llamado de corazon.

Articulo escrito por Jorge Hernández Fonseca

Finalmente la oposición política cubana está dando muestras de madurez ante la tarea política más importante de nuestra generación: derrotar la dictadura impuesta por Fidel Castro en Cuba. Dos acontecimientos deben saludarse en esta nueva etapa.

En primer lugar, el comunicado de Oswaldo Payá y su Movimiento Cristiano de Liberación, llamado a la "unidad orgánica" de toda la oposición; y en segundo lugar, la convocatoria plural y unitaria -en la diversidad- que exiliados cubanos han hecho para reunirse el próximo 10 de Octubre en Madrid, acelerando una definición sobre Cuba en la próxima Cumbre Iberoamericana a celebrase precisamente en España en fecha similar.

La problemática cubana se va reduciendo a una esencia cada vez más simple: eliminar del panorama político cubano la dictadura castrista. Ya es evidente la derrota del socialismo tropical en el área económica; el mismo no ha sido capaz de alimentar su pueblo en medio siglo de tentativas. Se ha mostrado incapaz de mantener la producción azucarera a niveles decentes; ha sido incompetente para generar los empleos que la población necesita, y se muestra permanentemente dependiente de apoyos económicos foráneos, inicialmente desde Rusia y ahora desde la Venezuela de Hugo Chávez.

Es unanimidad mundial indiscutible la derrota ideológica del marxismo, impuesto a la fuerza en la isla. No hay sustento para mantener en Cuba un régimen que fracasó en Europa, África y Asia, justificándose como un paso adelante en la historia de la humanidad, simulando ser la única manera de garantizar justicia social. La ideología ha sido derrotada y en la Cumbre Iberoamericana no hay un solo país (ni siquiera Venezuela) que abrace el marxismo-leninismo como solución para los problemas del siglo XXI.

De la misma manera que el sistema económico y social cubano fracasó, también resulta insostenible -hasta para Venezuela- el mantenimiento de una dictadura política en la isla. Ni Hugo Chávez se atrevería a defender un sistema de dictadura en cualquier país del planeta, sin ser refrendado por su sociedad mediante elecciones libres y directas.

Habidas cuentas del fracaso ideológico, político, económico y social del régimen cubano, sólo queda una lucha desprovista de debates, porque los argumentos son harto conocidos por todos. Se impone ahora generar una síntesis de acuerdos en el seno de la oposición para la "unidad orgánica", que sean seguidos -sin subordinaciones- por todos.

Cada organización opositora, cada partido político, cada institución, debería jerarquizar la busca de una línea de consenso, que cualquier otra entidad opositora pudiera abrazar, con vistas a suscribir el acuerdo del 10 de Octubre en España. ¿En que principio estarían todos de acuerdo, del cual pudiera emanar una línea de acción inequívoca y unánime?

¿Que programa de acción común pudiera echarse a andar para acelerar el desplome de la dictadura, sin que nadie pierda identidad o renuncie a sus postulados y principios? En este sentido, sería formidable establecer un objetivo único, simple y directo.

Históricamente en Cuba ha habido iniciativas creadoras y hechos que conmovieron la dictadura. Siguiendo la línea y el ejemplo de algunas de esas propuestas, personalmente considero que de la simplicidad de lo que se decida el 10 de Octubre en España, dependerá en gran medida el éxito de la lucha por rescatar la democracia en Cuba, iniciando el proceso internacional en la Cumbre Iberoamericana de este año.

Considerando la heterogeneidad de los países que asistirán a la Cumbre de España donde queremos hacernos escuchar, se debe analizar la mejor manera de llegar a todos con un mensaje claro e irrefutable, como sería por ejemplo pedir la convocación de un simple plebiscito en Cuba, monitoreado por los países hermanos de Iberoamérica (recalcando incluso que no incluimos a EUA como miembro) para decidir un aspecto único: la continuación -o no- del sistema implantado por Fidel Castro en Cuba.

En este plebiscito tendrían derecho a votar todos los cubanos, incluyendo los que viven en el exterior, monitoreado también en el extranjero por la comisión iberoamericana.

Luchando por un plebiscito entre cubanos, que decidiría la permanencia -o no- del régimen actual, la dictadura no tendría como contrarrestar la presión internacional (y nacional) que surgiría de tal propuesta. ¿La dictadura se opone a hacer una consulta con el pueblo cubano monitoreada por iberoamérica? El precio político para el régimen es muy alto, y pagar sus consecuencias implicaría un torrente de solidaridad que culminaría con la materialización de una victoria política opositora en todos los ámbitos.

Basta de tocar teclas con la que debemos explicar mil veces -sin ser entendidos- que el diferendo cubano no es el de EUA con Cuba, sino el de la dictadura contra el pueblo cubano. Pasemos a otra etapa; pidamos un simple plebiscito de si o no, aceptando el régimen actual o rechazándolo directamente, pero por parte de todo el pueblo cubano, bajo supervisión iberoamericana, como hasta Hugo Chávez organizó recientemente.

Ya Pinochet se vio obligado a hacer su plebiscito, y lo perdió. Hugo Chávez también se vio obligado a hacer el suyo y como lo ganó, lo muestra como carta de triunfo ante el mundo por sus implicaciones democráticas, basadas en la participación popular. Esto nos daría la fuerza de decir: hasta Chávez se sometió a una consulta popular supervisada.

Existe lógicamente la posibilidad de que la dictadura gane el plebiscito mediante subterfugios, evadiendo el control internacional (o no). En ese caso, paciencia -como ocurrió en Venezuela- llevaríamos la lucha hacia nuevas fronteras democráticas. Sin embargo, la disposición dictatorial de consultar al pueblo cubano -nunca consultado antes sobre el sistema implantado en la isla- y en presencia de observadores imparciales, ya sería una oportunidad para hacer promoción de la sociedad democrática durante la campaña del plebiscito, controlado por los países iberoamericanos.

Si todos unimos nuestra voces para hacernos escuchar en la Cumbre Iberoamericana de España, proponiendo la celebración en Cuba de un plebiscito -si o no- a la dictadura, ninguna organización opositora tendría que ceder en sus programas, y continuarían independientes y libres para su acción política, fuera de la campaña por el plebiscito.

Hubo un momento en la lucha, en el que se llegó a similar conclusión. Desgraciadamente la división organizativa de la oposición entonces no permitió el consenso para el acuerdo. Ahora iremos a España previamente y las condiciones unitarias en la acción son cada vez más propicias. Aprovechar esta oportunidad coyuntural es lo que la patria reclama,
ya!

lunes, septiembre 26, 2005

Que trata de ocultar la dictadura? Hasta cuando la violacion de los DD.HH. en Cuba?

Este articulo lo publico el Dr Dersi Ferrer en su blog, les recomiendo que lo visiten! (Textual)

Por Dr. Dersi Ferrer Ramírez
Director del Centro de Salud y DDHH en Cuba
Medicina Cubana Blogspot
La Nueva Cuba
Agosto 17, 2005


Por sexta ocasión la Seguridad del estado lleva a cabo un acto terrorista contra mi persona en mi domicilio con total impunidad .y licencia de las autoridades del régimen, sin importarles siquiera el trauma psicológico que, con estos hechos bárbaros, le provocan a mi niño de sólo cuatro años de edad y esposa enferma, convaleciente de una Hipertensión Endocraneana con afectación visual del sesenta por ciento de la visión.

Esta vez, se personaron en mí vivienda varios oficiales de la Seguridad del Estado (cubana) y miembros del Partido Comunista del municipio 10 de Octubre en la noche del pasado sábado jueves, su manifiesta intención era advertirme que, desde ese momento no me prohibían salir del interior de la casa. El pretexto que inventaron para justificar tal proceder fue mi supuesta participación en una actividad opositora el día siguiente.

Al amanecer estaban apostados en el frente de mi domicilio varias decenas de oficiales de la Seguridad del Estado, miembros del Partido, de la Asociación de Combatientes, trabajadores de la construcción y de los centros de trabajosa aledaños. Muchos de estos individuos portaban, de modo visible, tubos, cabillas, palos, tongas, así como teléfonos celulares y wolkie-tolkie. También en las calles cercanas habían efectivos policiales desplegados en motos Suzuki y autos modernos; medios de transportes de los utilizados por la policía política.

Sobre las 7:00 a.m. uno de esos individuos me levantó de la cama para comunicarme que ellos actuarían por medio de la fuerza si alguno de nosotros intentaba salir de la vivienda. También fue más honesto que los anteriores al referirme que el motivo de las represalias contra mi era haber alertado de los peligros existentes a la población con la divulgación días antes del informe sobre la epidemia que nos esta azotando, así como mi intención de celebrar un Foro Nacional de Salud en el mes de Diciembre evento que me enfatizó no permitirán su realización.

De modo eventual y ajeno a la situación llegó a la casa momentos después el señor Leonardo Calvo, activista de derechos humanos y amigo de la familia, que pudo entrar porque no se percataron que lo haría y tampoco lo reconocieron. Suerte contraria fue la de Alberto de la Vega Díaz, anciano de 85 años, que tenia dispuesto visitarme por cuestiones de enfermedad y se lo impidieron alegando falsamente que yo estaba reunido y que no podía atender en ese momento.

Por espacio de 17 horas nos obligaron a permanecer encerrados en la vivienda, sitiada por la turba enardecida, conformada por oficiales de la seguridad, miembros del partido comunista, paramilitares y delincuentes al servicio del régimen. Tiempo aprovechado por los porristas para gritarnos todo tipo de ofensas, insultos inimaginables, palabras obscenas, amenazas de golpizas y de linchamiento, entre otros.

Durante todo ese tiempo mi niño hubo de permanecer aterrorizado viendo la concentración de personas en frente de la casa gritándome y deseosos de agredirnos, sin poder jugar y sin tener nosotros provisiones de alimentos que ofrecerle a el ni a Leonardo, quien padece de Diabetes Mellitus tuvo síntomas de hipoglucemia.

Desesperada por las circunstancias, al medio día, mi esposa trato de salir en busca de leche para nuestro hijo y la agredieron físicamente en el portal de la casa. Esas mismas personas la emprendieron con ofensas y provocaciones contra mí para que saliera y les propiciara un motivo para poder concretar nuestro linchamiento, a la vista de los vecinos de la cuadra y con la protección de la policía.

El acto terrorista duro hasta las cuatro de la tarde, cuando los “valientes” protagonistas se retiraron a golpe de consignas “revolucionarias”.

Por la magnitud del despliegue policial y el desarrollo del hecho resalta la desesperación y decadencia política del régimen. Actos de terrorismo de Estado que constituye una clara evidencia de su temor al pueblo. Y es a ese pueblo inconforme y lleno de tensiones a quien esta dirigido el mensaje de terror que tratan de sembrar. El excesivo repliegue de fuerzas demuestra MIEDO a quien se intimida.

Ciudad de la Habana, Cuba, 16 de Agosto de 2005

Centro de Salud Y Derechos Humanos “Juan Bruno Zayas”
San Bernardino 265.E/ Serrano y Durege. 10 de Octubre.CH. CUBA. 10500
E-mail: dersiferrer@yahoo.com

viernes, septiembre 16, 2005

La porra, el odio y los monstruos de Goya

Leer este articulo en un comentario del tema anterior me ha traido los mismos recuerdos del autor... inconcebible que en pleno siglo 21 se sigan repitiendo estas cosas imitando a las ordas nazis contra los judios. Mi familia y yo vivimos tres actos de repudio en el 80 y hay que estar en el pellejo de los que sufren estos vejamenes para poder entender lo que es el terror castrista.

La porra, el odio y los monstruos de Goya
Raúl Soroa

LA HABANA, Cuba - Septiembre
www.cubanet.org - Los gritos llegaron primero atenuados por el ruido ambiente, luego se fueron haciendo más nítidos, más claros.
- ¡Que se vaya la escoria!
- ¡Que se vaya!
- ¡Pin Pon fuera, abajo la gusanera!
No podía creerlo, de nuevo la porra, de nuevo la histeria, de nuevo la avalancha fraticida queriendo imponer a la fuerza sus criterios.
Varias personas contemplaban consternadas desde la acera de enfrente donde se desarrollaba el acto de repudio a la turba enardecida que arrojaba piedras, insultaba, amenazaba. Eran más de cien individuos, la mayoría ancianos. Enarbolaban cabillas envueltas en periódicos, palos, hierros. Imponían sus rostros deformados por la ira. Una rara asociación me llevó a los monstruos de Goya. "Saturno devora a sus hijos" o aquellas fantasmagóricas figuras de su serie negra. Se concentraban sobre una humilde casita de madera con techo de tejas. Una lluvia de piedras caía sobre el portal.
Me acerqué poco a poco.
- ¿Qué sucede?, pregunté a un joven que contemplaba sonriente la escena.
- Na', ahí vive uno de esos mercenarios, un tipo de los "desechos humanos".

Una señora agregó:
- El hijo es anormal.
Lo dijo como si con aquella afirmación aclarara algo, como si existiera alguna relación entre una cosa y la otra. Una gorda dirige la porra, lleva la voz cantante.
- ¡Que se vayan los anormales!
- ¡Que se vayan!
- ¡Abajo los mercenarios!
- ¡Gusana, devuélvenos la olla!
- ¡Apátrida!
- ¡Juju anormal!
- ¡Maricón! ¡Tortillera!
. ¡Jujuju anormal!
Vino a la memoria aquel día de 1980 que siempre pretendo sepultar en lo más profundo de mis recuerdos. Mi hermano y yo estudiábamos en la Universidad. No éramos malos estudiantes, estábamos entre los mejores en cuanto a los resultados académicos, pero siempre nos señalaban cierta apatía ante las tareas de la Revolución, y nuestra práctica religiosa. Hasta ese día la cosa no había pasado de ahí. Manteníamos las mejores relaciones con nuestros condiscípulos. Sobre todo mi hermano, que es muy carismático, buen bailador y deportista, era una especie de ídolo en su facultad, y no carecía de admiradoras.
Cuando llegamos a la Universidad, en la puerta había un grupo de gente, pensé que era uno de esos mítines de repudio, pero no me pasó por la mente que fuera con nosotros, que ni siquiera andábamos cerca de la Embajada de Perú.
Al vernos llegar, hicieron una fila horizontal. Unos empezaron a gritar furiosos:
- ¡Que se vaya la escoria!
- ¡Pin Pon fuera, abajo la gusanera!
Eran nuestros compañeros de aula, los mismos con quienes habíamos compartido todo un curso, algunos de ellos visitaban nuestra casa. Les acompañaban nuestros profesores, y hasta una ex novia de mi hermano gritaba desaforada los peores insultos.
Mi hermano siempre que recuerda esa escena dice:
- ¿Sabes lo que más me molesta? Lo que más me molesta es que nos gritaron maricones. Uno de los que lo hizo fue Javier, mi socio. A quien más he ayudado yo para que apruebe su carrera.
Tuve que aguantarlo en medio de aquel tumulto, porque le vociferó a Javier algunas palabrotas. Cosa que enfureció aún más a la gente que gritaba. Varios jóvenes le pegaron por la cara, y aunque le cubrí el cuerpo, fue inútil. Cayó la suelo, alguien le dio con hierro por la espalda.
Entonces perdí el miedo y grité:
- ¡C…! ¡Déjenlo yaaaaa! ¡Que lo van a matar!!!!
La explosión de ira fue un acto de magia o tal vez fue la Divina Providencia que vino a apiadarse de nosotros paralizando a la frenética multitud, que tomó rumbo a otra víctima.
- ¡No entiendo por qué nos hacen esto, si nosotros no nos metimos en la Embajada! Hablé casi en un susurro.
- Dicen que están depurando las universidades.
- ¿Depurando?
- Sí, así le llaman a revisar todos los expedientes y el que haya tenido el menor indicio de querer irse del país lo botan.
- ¿Y las notas? ¿No les importa que sean buenos estudiantes?
- No. Sólo que no quieran irse del país.
Nos explicó uno de los profesores que valientemente nos acompañó hasta la salida y nos ayudó a montar en un taxi. Días después también fue "depurado", acusado de homosexual, y pudo marcharse por el Mariel.
- ¡Que se vayan los maricones!
- ¡Que se vayan! ¡Que se vayan los traidores!
- ¡Que se vayan! ¡Que se vayan, quesevayanquesevayan!

Por un momento confundí los gritos del ayer con los de hoy. Era la misma turba, los mismos alaridos de odio.
Comencé a abrirme paso entre la gente, moviéndome de un lado a otro. Una avalancha de piedras golpeaba sin piedad el portal de la antigua casa, que ahora era un sitio deshecho.
La gorda que dirigía el coro descubrió mi presencia.
- Y tú, ¿quién eres?
No le respondí y continué abriéndome paso entre la horda. Luego alguien gritó de pronto, no sé si la misma gorda:
- ¡Miren, ahí va uno de ellos!

Un disparo pegajoso me saltó en el pecho dejando una mancha pestilente a alguna cosa podrida. Reaccioné con un gesto amenazador, mostrando el puño cerrado a los agresores. La multitud me vino encima. Una mano que salió de no se sabe dónde me condujo hasta la puerta de la casa. Entré con rapidez.
Adentro todo estaba en penumbra. Una mujer sentada en un sillón respiraba con dificultad. Un hombre le tomó la mano con ternura.

- Es asmática, sabe, está en plena crisis. Y usted de dónde salió. ¿Está loco o qué?
Me encogí de hombros.

Los gritos afuera se movían como una ola. Por momentos arreciaba el griterío y la lluvia de piedras sobre paredes, techos y ventanas de pronto se calmaba, para al poco rato arreciar con más saña.
Un hombre joven, acuclillado en un rincón, jugaba con un viejo y deshecho papalote. Una baba blanquecina le corría de la boca a la barbilla y goteaba sobre el pecho.
Era la misma turba, pero quizás envejecida, más cargada de rencores, más frustrada y peligrosa. A diferencia de 1980, ahora no arrojaban tomates y mucho menos huevos. Esos hoy son un artículo de lujo.

El dueño de la casa se llama José y es activista pro derechos humanos. Es un hombre humilde y generoso. Su esposa comparte su credo y sus sueños. El hijo sufrió una peligrosa enfermedad de niño, y tiene un severo retraso mental.
Una piedra rompió varias tablillas de la ventana de la sala y fue a dar en el papalote del muchacho, que comenzó a dar unos gritos desgarradores.

José salió enfurecido para el comedor y reapareció con una cabilla en la mano. Traté de detenerlo cuando iba hacia la puerta. La esposa se levantó de su asiento y se arrodilló ante él. José soltó el hierro y se puso las manos sobre la cara. Llegó un breve momento de silencio, en el que José y yo nos asomamos por la ventana entornada. Recomenzaron los gritos.
A un hombre alto con una camisa desteñida y maloliente se le dilatan las venas del cuello al gritar frenético:
- ¡Que se vayan los delincuentes! ¡A mí me tocan los c…!
La mujer gorda llevaba orgullosa un enorme cartel con letras negras:

QUE SE BALLA LA EXCORIA, MARICONES.
José y yo leímos el cartel, nos miramos, y a pesar de todo lo que estaba sucediendo no pudimos aguantar la risa.
Afuera seguían:
- ¡Qué se vaya la escoria!
- ¡Que se vayan! ¡Que se vayan! ¡Apartidas! ¡Burgueses! ¡Gusanos!
- ¡Que se vayan!
Comenzaron a golpear la puerta como si pretendieran derribarla. Arrimamos algunos muebles para impedir la entrada de la turba, y nos preparamos para lo peor. Gisela, que así se llama la mujer, con voz entrecortada por la falta de aire, nos pidió que nos pusiéramos frente a la puerta de rodillas y rogáramos a Dios por el perdón y la salvación de nuestros agresores. Así lo hicimos. Una gran paz fue reemplazando al miedo y al rencor. La puerta cedía ante el empuje de la multitud. Algunas tablas comenzaban a saltar. El bobo gritaba asustado, con el papalote deshecho entre las manos. Gisela, agitada cada vez más por la falta de aire, oraba en voz alta.
De pronto se hizo el silencio. Sentimos los pasos de la multitud que se alejaba. Todavía permanecimos un largo rato de rodillas frente a la puerta. Un rayo de luz penetraba por las maderas rotas. Unos vecinos se acercaron sigilosos, a preguntar por el matrimonio, a brindarles apoyo, a ayudarles en lo que fuera. Cierto que hubiera sido preferible que se presentaran antes, pero algo es algo, y esto también marcaba la diferencia con los 80. Entonces nadie se acercaba a los marcados, a las víctimas de los actos de repudio.
Recordé los rostros compungidos que contemplaban la escena desde la otra acera. "Algo está cambiando", me dije. Bebimos un poco de café y nos despedimos José, Gisela y yo. Nos miramos a los ojos en la puerta, nos dimos un abrazo. No hacían falta palabras. Nos unían muchas cosas. Quedamos en vernos de nuevo.
Caminé en silencio por la ciudad a oscuras. Había vivido de nuevo una terrible experiencia, la terrible vivencia de ser víctima de la violencia de la porra, de las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, y llevaba una extraña felicidad. Había descubierto la esperanza en esos vecinos que acudieron a socorrernos, a mostrar su desacuerdo, en los rostros inconformes de algunos presentes, sobre todo de los jóvenes, con lo que estaba pasando. Llevaba conmigo la felicidad de sentir, después de 25 años, que no estaba solo.

jueves, septiembre 15, 2005

Castrismo y su politica de odio

Después de leer este comentario en el post anterior no puedo mas que repetirlo y mostrar una vez mas algo que siempre ha sido sistematico en ese régimen. Sembrar el odio entre cubanos. Este articulo no necesita mas comentarios.

EN CUBA ABOGADO INVIDENTE, ACTIVISTA PRO DERECHOS HUMANOS, SUFRE BRUTAL ACTO DE REPUDIO

El Jueves 1ro de septiembre del 2005, desde las 8:00 a.m. hasta las 4:30 p.m. fui víctima de un “acto de repudio” perpetrado por las turbas militares y para-militares del gobierno comunista cubano mientras llevaba a cabo una reunión de la Fundación Cubana de Derechos Humanos en mi casa, situada en la ciudad de Ciego de Avila.

Fuerzas de la Seguridad del Estado y la Policía cubana utilizaron al coordinador provincial de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Sr. José Manuel Benedico, para que dirigiera a una turba de entre 200 y 400 personas que nos gritaban ofensas, consignas gubernamentales, golpeaban fuertemente las puertas y las ventanas y nos manifestaban que no iban a permitir mas actividades en defensa de los derechos humanos. Nos amenazaron de muerte diciendo que iban a sacarnos de la casa a la fuerza por el cuello y nos iban a sacar los dientes. Alrededor de unos 20 ó 30 niños al frente de la turba gritaban “Viva Fidel”, “Abajo los derechos humanos” y uno de éstos menores, con el puño alzado se refirió a mi persona gritando “ Si lo cojo lo mato”.

Ese día, intentaron fumigar mi casa para intoxicarnos con el humo y nos amenazaron con quitarnos el agua y la electricidad. Lograron impedir que entrara alimento a mi vivienda. Hasta interrumpieron la comunicación en los teléfonos públicos para que no se reportara el acto de repudio al extranjero.

Los activistas que se retiraron de mi casa a las 4:30 de la tarde recibieron insultos a la salida, como fue el caso de Emilia León Díaz, mientras que otros fueron además golpeados fuertemente como Lázaro Iglesias Estrada, el Secretario Nacional de la Fundación Cubana de Derechos Humanos y el periodista independiente, Osmel Sánchez López.

Desde el 6 de agosto pasado hasta la fecha, he padecido más de 15 actos represivos como son: arrestos, detenciones, multas, citaciones, juicios populares y actos de repudio. Soy vigilado constantemente y el teléfono de mi casa lo mantienen interrumpido muy seguido, días y noches enteras, interfiriendo las llamadas y grabando las conversaciones.

Atacan constantemente a mis amistades y familiares. A los campesinos independientes, Idael Pérez y Manuel Guerra Rodríguez, le han agredido sus casas operativos de la policía. A mis dos hermanos, Silvia y José González Leiva y a mi padre, Joaquín González Ferrer, quienes esperan emigrar a EE.UU., el gobierno cubano los mantiene como rehenes sin proveerles el permiso requerido para salir de Cuba.

Las autoridades cubanas, alegando que yo estoy sancionado, me advirtieron que recibir visitas ó hacer visitas constituye un acto de desorden público – en Cuba no existe tal ley.

La situación está muy tensa pues el objetivo es presionarme para obligarme a salir del país.

JUAN CARLOS GONZALEZ LEIVA
Fundación Cubana de Derechos Humanos

sábado, septiembre 10, 2005

Castro y el narcotrafico.

Acabo de leer esta noticia de Canaria Ahora y seguimos preguntandonos hasta cuando el dictador va a negar y el mundo callar que ha hecho de Cuba un puerto del narcotrafico mundial. A que general mandara a fusilar ahora para quitarse la responsabilidad y un posible competidor de paso? Aqui la noticia.


Remolcan a Canarias un velero procedente de Cuba con tres toneladas de cocaína

Así lo desveló este miércoles la Dirección General de la Policía Nacional (DGPN) francesa en un comunicado en el que puntualiza que el velero procedía de Cuba y llevaba rumbo a Marruecos.Fuentes próximas a la investigación subrayaron que esta operación, que "aún continúa abierta", es la "más importante" de las efectuadas hasta la fecha por un equipo de investigación conjunto franco-español de lucha contra el narcotráfico.
El barco, de pabellón noruego y que era comandado por dos franceses, salió de Cuba y tras hacer una escala en las costas colombianas para cargar la mercancía, que está repartida en 60 sacos, cruzó el Atlántico con destinó a la fachada atlántica de Marruecos.Desde ahí, estaba previsto que la mercancía fuese trasladada por carretera al norte de Marruecos, para cruzar después a España y desde allí al resto de Europa, añadieron.
Pero esos planes, se felicitaron las fuentes, fueron abortados el domingo pasado cuando un grupo especial de la Policía española (los GEOS) procedieron al abordaje del velero desde un barco de la marina española, donde también había agentes franceses en calidad de observadores.Además de los dos tripulantes franceses del velero, han sido detenidos en Francia y España otros siete presuntos miembros de la banda, en su mayor parte originarios de la región parisiense, aunque también hay "al menos un español".
La operación continúa abierta y no se descarta que se produzcan nuevos arrestos, según las fuentes.Se espera que el barco llegue el próximo viernes a la isla de Tenerife, donde la policía judicial española procederá al desembarco de la cocaína.
Las investigaciones han permitido ya implicar a esta banda de traficantes en otro asunto de importación de cocaína hacia Europa por la misma vía, afirmaron las fuentes.
Está previsto que este jueves se celebre una rueda de prensa conjunta en la sede de la Policía Nacional española en Madrid para dar más detalles de la operación y divulgar imágenes del apresamiento del barco y de la droga, según la DGPN.
El equipo conjunto franco-español de investigación que ha coronado con éxito esta operación fue creado oficialmente el pasado 15 de junio pasado.Recordaron que paralelamente a la creación de ese equipo se cerraba otro que había logrado "la primicia" en la Unión Europa (UE) de desarticular en parte una "importante" red internacional de tráfico de cocaína.
Ese primer equipo, que trabajaba en esa operación desde abril, había conseguido detener el 19 de junio cerca de Toulouse (sur de Francia) a ocho presuntos narcotraficantes -cinco españoles, uno con la doble nacionalidad hispano-suiza, dos franceses y un brasileño-, y decomisar 140 kilos de cocaína pura e incautar 300.000 euros en metálico.

miércoles, septiembre 07, 2005

Se acabó el querer por Ekwe

A continuacion les presento un escrito del forista Ekwe de Conexion Cubana disfruten su creatividad...(textual)

Se acabó el querer
Hacía exactamente cinco años que no veía mis palmas desde el cielo. Desde allá arriba podían ser unas palmas cualesquiera, pero no, eran las mías: la palma real, bella como ella sola. El dolor en los oídos me indicó que comenzaba el aterrizaje y me abroché el cinturón como un autómata. Mi mente estaba ya en tierra con mi gente. El piloto era más malo que el carajo; se puso a hacer una pila de murumacas que le sacaron la veta a to el personal, pero al final el golpe de las ruedas en la pista arrancó suspiros y aplausos. Me paré del asiento casi con el avión andando y como pude recorrí todo el pasillo con cuatro maletas que llevaba encima que parecía que tenían hierro dentro. Salí al exterior. Recibí un galletazo de calor húmedo, inspiré y me llené los pulmones bien llenaos ¡estaba en Cuba! Bajé como pude y como pude sorteé a la pila de camajanes del aeropuerto que me lo querían quitar todo. Al final lleno de maletas salí a la calle. Allí estaba la comitiva: todo el barrio más el de al lado me estaban esperando. Repartí besos y maletas a diestra y siniestra y al final del todo, con su sonrisa y su rostro apacible y tranquilizador, estaba la pura. ¡La pura! La abracé sin prisas ni aspavientos. Me fundí en ella y me metí por todos sus poros en un intento de que otra vez me volviera a parir. -Estás gordo- Sólo me dijo eso cuando nos separamos. Las puras son así; lo dicen todo en pocas palabras. En un Chevrolet del 59 nos fuimos a casa y allí, entre ron y música, volví a disfrutar de mi casa y mi barrio, volví a nacer. Más bien nací: estaba muerto en vida. Ya tarde, cuando todo el mundo se retiró, me quedé en el sillón balanceándome y se sentó a mi lado. Empezamos a hablar; cinco años dan para mucho y hablamos hasta que el alba penetró por la ventana. -Mima, me voy a dormir. -Ta bien m’hijo, tienes que estar cansao. -Mima ¿qué es de la vida de Joseíto? -Está bien, yo lo veo poco ¿sabes? Como él tiene su cosa esa de la seguridad y eso, yo no quiero acercarme mucho, no sé. -Me gustaría verlo, llámalo mañana y dile que estoy aquí.
Me quité la ropa y me acosté en aquella cama que había recibido mis huesos durante años, era un colchón to descojonao pero era mi colchón. - Mima, dale dinero al nene y que compre comida, cervezas, ron y todo lo que haga falta para hacer una fiesta, que invite a la gente del barrio-
Me dormí placidamente bajo el manto protector de mis muertos que habían venido a verme, no soñé nada.
Me desperté con un estruendo increíble, como el de un bombardeo o algo parecido. Salí al salón en calzoncillos. Y allí estaba el barrio entero, montando tremendo bochinche, con tremenda gritería, la música a to meter, una pila de botellas de rón encima de la mesa, to el mundo tomando cerveza , la plebe despalillando una pierna de jamón; o sea tremendo vacilón. Miré a mi hermano. - ¡Bienvenido brother!- Y to el mundo - Bon bon chie, bon bon chie, bon bon chie chie cha, jesús, jesús, ra, ra, ra- coreó hasta el gato. - Hermano, te hemos preparado este bonchecito de bienvenida, te queriamos dar la sorpresa, nos daba pena despertarte- O sea, me habían preparado una fiesta de bienvenida si estar yo, y si no me hubiera despertado ahí me quedaba, lo importante era la intención, así es Cuba y que así sea siempre. Por supuesto la fiesta duró hasta las tantas y la barabunta aquella, acabó con todo; no se comieron el refrigerador porque había que cocinarlo y no cabía en ningún caldero.
Los tres o cuatro días que siguieron, fueron bonitos: paseos por La Habana, excursiones a la playa, shopineadera expresiva, lo que to el mundo sabe, que les voy a contar. - Mima, ¿has llamado a Jose Luis?- - No- - Mima coño, uno te dice las cosas y como si no te dijera nada- le dije molesto. - Fui a su casa- me dijo mirándome con cara de madre
Joseíto era y seguía siendo a pesar de la distancia mi mejor amigo. Habíamos crecido juntos en la misma calle, habíamos ido siempre a la misma escuela y lo habíamos compartido todo, excepto las mujeres. Era mi yunta, pero mi yunta de verdad. Recuerdo que a la escuela fueron a captar muchachos para la Academia de Aviación y fuimos a hacernos la prueba. Yo no pasé porque tengo un ojo operado, pero él sí. Cuando se enteró dijo que, si yo no entraba, él tampoco. Eso es ser yunta y lo demás es bobería. Juntos fuimos a escuela en el campo y de allí lo captaron para el MININT, para especializarse en criminología. Yo me fui al PRE en el campo. Del PRE me fui a un tecnológico y me cogió el servicio militar. El siguió su carrera en el MININT y a mi me mandaron a la guerra de Angola como soldado de infantería motorizada. Caí herido en Cabinda y me mandaron a la retaguardia. Allí vi muchas cosas feas. Vi hombres despedazados por la metralla y vi otros hombres despedazados por el descaro. Regresé como un héroe con recibimiento de honor en el barrio y todo y reanudé mi relación con mi yunta. Él y su familia eran muy comunistas; yo ya no, pero lo aparentaba, como casi todo el mundo. Así seguimos un día de vacilón, otro de bateo, pero yunta al fin. Disfrutábamos de las prebendas que le daban sus galones de teniente en el MININT: carro, casas; la pasábamos bien. Pero yo seguí por otro lado y entré a la universidad; allí me compliqué. Los rezagos de la guerra se unieron a amistades peligrosas y terminé hablando mal del gobierno y jineteando en el Vedado. Nos fuimos distanciando tanto, que todo se jodió un día: me acuerdo como si fuera hoy.
Estaba yo jineteando, con un grupo de amigas y amigos canadienses cuando me levantó la monada. Me llevaron a un cuartito en el Habana Libre, me gavetearon to’ y me preguntaron qué hacía. Y cuando les dije que era universitario se formó el zafarrancho. Me hicieron pasar a otro cuarto y, cuando levanté la cabeza… ¡no me lo podía creer! Allí estaba mi yunta con su flamante y verde uniforme con una estrella en cada hombro, mirándome imperturbable. Hizo salir a los demás u me dijo: -¡¿Tú te has vuelto loco o qué?! -Mira José… - -José ni pinga!, ¿tú sabes la vergüenza que vas a hacer pasar a la pura si se entera de esto? -Déjame explicarte…. -Vete, hazme el favor. Y a mi no me dirijas más la palabra! Salí sin volver la vista; se había roto el último pedazo de la yunta. Ya éramos totalmente divergentes. Lo demás es largo de contar. El hecho es que al final yo me casé con una española y me fui, no supe más de él.
-Siempre pregunta por ti, me dijo mi madre mientras el sueño me iba ganando.
Esa noche decidí salir solo. Me vestí como un yuma y boté pa’ la calle, me cogí un INTUR y desembarqué en la esquina de la L y 23. Subí a las cañitas: nadie. Tenía ganas de ver a mis antiguos compañeros de lucha en el Vedado, tenía hasta ganas de jinetear y to’ pa’ sentir que vivía, que la poesía que corría por mis venas no se había extinguido, a pesar de la transfusión que me habían hecho los cinco años vividos en Europa. Bajé al loby del Habana Libre y me metí en una tienda a comprar cigarros. Había una cola tremenda ¡de cubanos!, todos con dólares en mano y se aprestaban a gastarlos. ¡Qué barbaridad! Esos verdes papelitos con caras de enemigos imperialistas habían llevado a prisión a muchos de mis compatriotas de lucha, y ahora aparecían en manos de cualquier cubano y sin susto ¡qué clase de locura!. Las rejas de Mazorra debían circunvalar todas las costas cubanas, de San Antonio a Maisí. -Una caja de Marlboro, por favor. -Ay, qué fino niño! Se ve que viene de afuera- La tendera me hizo sonreir -Qué increíble ver a todo el mundo pagando en dólares cuando hay tanta gente presa por usarlos. Es totalmente incomprensible. -Aquí no hay nada incomprensible, con el comandante no hay casualidad porque es muy inteligente. Él sabe lo que hace. La sonrisa se me congeló. Salí a la calle. Fui a Las Bulerías, La roca, al Capri, al Nacional, al 21, a la Zorra y el Cuervo, entré a cada uno de los lugares que frecuentaba y nada, ni rastro de nadie conocido, ni rastro de pesos cubanos. Recordé mis momentos felices en los que en todos lugares se podía entrar y consumir con pesos cubanos, incluso restaurantes caros como La torre y el Monseñor. Terminé comiéndome tristemente un pollo a la barbacoa en el Polinesio. Por lo menos el recuerdo de aquel sabor me decía que estaba en el Vedado, Habana, Cuba. Por unas niñas que estaban cazándole la pelea a un viejo español me enteré que la cosa estaba en el Palacio de la Salsa y allí me fui. Tampoco había nadie conocido, pero la cosa estaba buena. Por suerte estaba Adalberto Alvarez y de cierta manera conecté con mi realidad perdida. A la vieja usanza, puse una botella y unas coca-colas, esta vez en dólares, para que las niñas se sentaran y ponerme pa’ una. Me puse pa’ una, pa’ otra y pa’ reobra y ni caso. -Coño, estoy perdiendo facultades!, me dije. Pero rápido vino la aclaración. -Niño aquí nadie como muela ya, regalao murió en el 80. Saca el billete y avanza, si no te va a quedar en eso. Caí anonadado en la silla. Coño, ¡ahora el pepe era yo! Me estaban jineteando ¡Qué vergüenza! Me fui al baño a verme en el espejo como Dorian Gray. ¡Yo no estaba tan mal!! El negrón todavía alegraba corazones. Volví a la silla y me quedé clavado con la vista baja y vi unos pies lindísimos pararse a mi lado, con sus uñitas perfectamente pintadas. -Papi, ¿quieres echar un palito? Barato, tú eres cubano ¿no? A los pies le siguieron unas piernas torneadas y bronceadas made in sol de Cuba, una cinturita de criollita de Wilson y un pecho modesto, pero bonito; enfundado todo en un vestido europeo pero que parecía hecho para las cubanas. -¿Estás bravo papi? Pareces yuma pero tú eres cubano como las palmas-, me dijo, tomándome del mentón. Levanté la cabeza, dejándome llevar y vi su cara ¡qué face! Tenía los labios requetejuntos y apreta’os en círculo y una verruguita cerca de la comisura. Las pestañas parecían tener vida propia y los ojos te caían a bofetadas, relampagueando. El pelo negro en punta cayendo exactamente sobre las pestañas del ojo izquierdo a la francesa, le daba el toque final. ¡Qué trigueña!! -Siéntate, toma algo ¿qué quieres? -No bebo papi; sólo bebo cuando me enamoro. -Observé detenidamente su rostro. Se me había colocado en alguna neurona retenida, en la zona del recuerdo y me estaba haciendo cosquillas. Conocerla era imposible: podía ser perfectamente su padre, pero algo había en ella que me inquietaba. Alguna vez mi memoria la había fotografiado. -¿Has estado alguna vez en España? -Papi, deja la borrachera ¿tú crees que si voy a España, vuelvo aquí pa’ meterme a puta? Sonreí. -¿Cuánto cobras? -60 faos, pero a ti por ser cubano te lo dejo en 40. Trátame bien, tú no eres un yuma, aunque seguro que estás hecho un malahoja como todos los cubanos que se van. -¿Te acostarías con un temba como yo? -¿Temba? ¿Cuántos años tienes? -40 -Te mantienes muy bien. Mi padre tiene los mismos que tú y parece diez años más viejo. Seguro que usas cremitas y esas cosas. -Seguro que tu padre trabaja duro y tiene un montón de problemas -Es seguroso. -No jodas! Y, sabe él…? -Niño, tú estás loco! Me hace picadillo. Me quedé en silencio, mirándola. Su carita se iba aclarando en mis neuronas como un retrato robot. El pulso se me estaba acelerando… me interrumpió. -Oye niño, lo siento, pero ¿quieres singar o no? Casi todos los yumas han partido y me voy a quedar aquí sola en la penumbra de la noche. -Yo no puedo acostarme contigo. -Entonces papi, lo siento, voy abajo. Quédate, tómate unos tragos, come algo, vacila un poco conmigo. -No papi, yo tengo que comer –esto lo dijo levantándose- good bye Entonces saqué 50 dólares de la cartera. -Toma, quédate. Me miró, se sonrio, se sentó. -Después me los das. No seas tan expresivo que la monada está en todas. Cogió el dinero directamente y se sentó a gusto, se relajó. Estuvimos hablando hasta que nos dimos cuenta que sólo quedábamos nosotros. -¿Cómo te llamas? -Lily -¿Y tu padre? -¿Para qué quieres saber cómo se llama mi padre? –frunció el ceño. -No sé, disculpa, boberías. De pronto se dibujó en su carita una expresión de temor. Su vista estaba fija en algo que se encontraba a mis espaldas, me di la vuelta. -No mires tan descara’o coño! Ese jabao de la guayabera rosa es el jefe de los segurosos de aquí y quiere signarme y como no me dejo me tiene circulá. Me dio por debajo de la mesa su carnet de identidad y se arrimó, pasándome la mano por la cara, y me dijo -Papi, tú vives aquí, tú eres mi novio, estamos hace una pila. Apréndete mi nombre, mi apellido, mi dirección, rápido papi que el singao ese está al venir aquí. -Rápidamente abrí el carnet y pasé las páginas.
Nombre: Liliana Echemendía López Dirección: Estrella # 605 C/ Rayo y Angeles Nombre del padre: José L. Nombre de la madre: Emerinda
El corazón me dio un vuelco. La miré y tomé sus manos con fuerza. Su carita ocupó neurona a neurona todo mi cerebro y estalló en mi cabeza el inevitable recuerdo. “Cualquiera en la Habana tiene un amigo llamado José, que seguro que está alquilando su Chevrolet del 59” -Pum, pum, pum pum… Alguien estaba dando mazazos a la puerta de mi casa. Encendí la luz: eran las cuatro de la mañana. -¿Quién cojones….? Abrí la puerta con un poco de veta -Jose Luís consorte, qué bolá contigo? - Ante la puerta, con losojos desorbitados y hecho un manojo de nervios estaba mi yunta. -Asere, Emi ha roto aguas y no sé qué hacer. -Asere, pa’l hospital!- dije mientras me ponía el pantalón. -Fiera, hace falta que tú lleves el carro, yo no puede asere, estoy en candela. Voy a chocar. -Tú estás loco! Yo no tengo licencia -No importa, asere. Yo te cubro si nos paran. Yo soy mono, o ya se te ha olvidao’? -Ok. Llegamos al hospital con Emi dando unos gritos de pinga. La metieron pa’ dentro y a esperar. Fumamos, nos reímos, nos dimos cuero, nos fajamos hasta que nos hicieron pasar… y allí estaba aquella carita; allí estaba aquella niña que vi yo nacer.
-¿Qué te pasa niño? No te me vaya a desmayar ahora que la cosa está mala. Me eché de un trago lo que quedaba en la botella de ron y me levanté. -Vamos. La tomé de la mano con tremendo swing y salimos andando con decisión. Miré al mono de frente cuando pasé a su lado y miré a todo el mundo diciendo: -¡Qué! Nadie osó meterse conmigo. Hay un dicho en Cuba que dice “cuando a un negro se le ponen los ojos rojos, cuidao’ con él”, y parece que se me pusieron rojos de verdad. Y en la calle le di 10 dólores y le dije ¡vete! -Pero papi, ¿no vienes conmigo? Tengo una casita ahí que cobran poco. ¡Vete! -¿Qué pasa? ¿no te gusto? ¿Vas a pagar por no hacer na’? -¡Vete! -Pero papi… -¡Papi de qué cojones! ¿sabes quién soy yo! repinga ¡¿Sabes quién soy?! Soy Jorge, coño! Jorge ¿te suena? ¿Te suena Jorge el amigo de España de tu padre? Se puso blanca, la sangre se ausentó totalmente de su rostro. -Ay mi madre! Ya decía yo que me sonaba tu cara. Si eres igualito al retrato que hay en la sala. No te conocía; estás más gordo. -¡No te conocía! Que eres una puta cochina y asquerosa que mancha la imagen de su padre puteando por una mierda de dólares pa’ comprarse vestiditos y perfumitos en las shopping. -¿Asquerosa yo?! ¿Cochina yo?! Pero de qué coño estás hablando tú, qué hace una pila de años que no estás aquí y no sabes lo que está pasando? Soy puta, sí, reputísima, y a mucha honra porque con los faos que me saco yo mantengo a mi padre, a mi madre y a mis dos hermanos y, mientras tanto, gracias a eso ¿sabes?, mi padre sigue siendo el mismo comemierda comunista inconsciente que piensa que la mierda de dinero que le pagan puede mantener una casa donde hay de todo, cuando con el dinero que él gana no se pueden comprar ni dos libras de carne en la shopin. -Se abrazó a mi con los ojos llenos de lágrimas. Yo no lloré. El taxi llegó, la aparté y le dije: vete mañana hablaremos. -Júrame que no le dirás nada a mi padre- -Te doy mi palabra-
Llegué a mi casa totalmente descompuesto. Mi madre preguntó: -qué te pasa? -Nada me encontré con Lily en el Vedado- -Sólo me miró y no preguntó nada más-
Al día siguiente temprano en la mañana estaba levantando la aldaba y golpeando la puerta de su casa. ban, ban, ban… -¿Quién es?- respondieron desde arriba. -Soy Jorge- -Oí los gritos de de alegría de Emerinda y la sentí bajar las escaleras para abrir la puerta. Nos abrazamos sinceramene. Nos queríamos a pesar de haber pasado tantos años. -Ven, José te está esperando arriba- -¿Por qué no ha bajado?- -Tú sabe cómo es él! - -Ahí estaba en la sala sentado en un sillón, meciéndose suavemente y mirando despreocupado al televisor, como si yo no hubiera llegado. Me paré frente a él y lo miré como diciéndole -¿Así me recibes? ¡Soy tu amigo!- Ni se inmutó. Me dijo –siéntate. Nos quedamos en silencio, cada uno mirando al vacío. Él miraba un cuadro de Fidel que había colgado en la pared de la sala; yo miraba la fila de hormigas que arrastraban los restos que habían quedado del desayuno. -¿Cómo estás?- le dije -Bien- Otra vez el silencio. -Aquí nos ves, pobres pero dignos. Tenemos lo necesario y no tenemos porque abandonar nuestro país para ir a buscarlo a ningún lado. Hemos pasado años duros pero aquí me ves. Yo sigo defendiendo mis ideales como un hombre de bien y mi familia sigue íntegra, respondiendo al ejemplo que yo le he dado. -Y tú qué? Ya veo lo limpio y perfumado que vienes. ¿Traes las fotos de tu carro y tu casa para restregárnoslas por la cara? -
- Jose, deja esa talla fula, he venido a verte, ¿no te basta?, no te quiero restregar por la cara lo que bien que me ha ido fuera ni las cosas que tengo, tengo cosas, todas materiales que no me sirven de mucho porque estoy vacío, la mitad de mi se quedo aquí, por eso regreso a buscar lo mío- - Déjate de hipocresía, tu te sientes superior, limpito, perfumaito, con ropita yuma y yo aquí remendao y pasando hambre. Pues que sepas que en esta casa no se pasa hambre, alimento a mi familia con mi sudor y no les falta nada y no he tenido que olerle el culo a ningún yuma peste a pata-
Se levantó y fue a pararse de frente al retrato de Fidel, de espaldas a mi. - Jose consorte tu eres mi amigo, he venido a verte, deja la política, ni tu eres tan comuñanga ni yo tan triunfador, somos dos comemierdas más entre un montón de cubanos que viven un enfrentamiento estúpido-
Se llevó las manos a la cara. - Jose, dame un abrazo asere- Se volvió, tenía los ojos vidriosos, le temblaban los labios, casi hacia pucheros. Vino hacia mí y nos dimos un abrazo sin soltar prendas; pero efusivo y con trompones en la espaldas. Nos separamos, mirándonos con intriga, medio acomplejaos, tu sabes como nos reconciliamos los hombres cubanos. Como dijo Ruben Blades, “no hubo curiosos, nadie lloró”.
- Siéntate, ¡Emi, tráele a Jorge un poco de rón, del bueno- Emi entró con una sonrisa con una botella de Havana Club 7 años y dos vasos. El fue a una mini cadena que estaba en un mueblecito, junto a un televisor y un aparato de video. - Esto lo hemos comprado con los ahorros, Emi es una maga con el dinero, lo multiplica, no se como lo hace- dijo sonriendo y mirándola con cariño.
Yo la miré y capté su mirada cómplice - Oye esto, a ver si te acuerdas- Sonó un disco de Son 14 “Quiero ir a Bayamo de noche, a pasear por el parque en un coche. Oooye…..”, me puse la mano en la oreja y el me trajo un sombrero de guano y me lo puso.¡ja,ja,ja,ja,ja, me gustaba muchisimo imitar a Tiburón. ¿Te acuerdas de aquel día que……..?. Almorzamos a lo cubano y se fue la tarde y la botella, hablando de nuestras vidas, nuestras familias. El nudo en el estomago no me abandonó ni un solo instante. Fui al servicio, todo estaba pulcro y limpio, el jabón de manos Suchel, la pasta Colgate, el papel sanitario, adornitos y una fragancia agradable dominando el ambiente.
Llegó la hora de la despedida, me levanté, me saqué 200 dólares que llevaba en el bolsillo y los metí en el bolsillo de su camisa, pa´ que fue aquello. Se levantó hecho una fiera y me devolvió el dinero. - ¡No me jodas!, sabes,¡no me jodas!- - Jose, no me entiendas mal, asere dejate de boberas, eso lo he ahorrado para ti- - Pinga ahorrado, yo no soy ningún mendigo- - o.k. hermano- cogí el dinero, nos dimos un abrazo y caminé hacia la puerta, no me acompañó. Allí estaba Emi con la palma de la mano hacia arriba, puse en ella el dinero y se la cerré. Las mujeres son mucho mas realistas que los hombres.
- Y Lily, ¿Cómo está?- Me miró de medio lao, como diciendo” dejate de cuentos que tu sabes lo que hay”. Le di un beso y partí, me volví y la vi, con el dedo indice pegado perpendicularmente a sus labios, asentí y seguí caminando. Desde la ventana de miguelito "el trovador", la voz de Silvio Rodriguez, entonaba una canción "Como agarre al culpable de tanto desastre, lo va a lamentaar, lo va a lamantaar..." Llegué a la esquina y me detuve. - ¿Será posible que no se dé cuenta?, ¿estará hecho un descarao que se hace el chivo loco?¿se habrá cubierto para no sufrir?, lo siento, si no lo sabe, lo va a saber ahora- Me dí la vuelta y me encaminé a la casa otra vez. No había dado tres pasos cuando me detuve. - ¡No puedo hacer eso, he dado mi palabra coño!- Volví a dar la vuelta, me volví a parar en la esquina, me estaba asfixiando, respiré hondo y..rompí a llorar como un niño. - Hijo, ¿qué le pasa?, se le ha muerto alguien?- era una viejita envuelta en canas y comiita por el peso de la vida, no de los años. - Se me ha muerto Cuba, abuela- - Eres un ángel,¿lo sabes hijo?- - ¿Por qué?- - Por tu llanto hijo, ya se acabó el querer- apretó mi hombro y desapareció. Me arreglé la camisa, pasé el dorso de mi mano por mis ojos, miré a los lejos, había un arcoiris, y seguí pa´ lante. Cuba había logrado en horas lo que no había logrado Europa en 5 largos años……… arrancarme una lágrima.
ADVERTENCIA : LOS HECHOS RELATADOS EN ESTA HISTORIA, SON TOTALMENTE FICTICIOS, CUALQUIER COINCIDENCIA CON LA REALIDAD, ES CASUAL.